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Comúnmente son las mujeres quienes sufren de manos y pies fríos. En realidad, se trata de una indisposición que afecta, por motivos muy concretos del metabolismo, al género femenino. El proceso metabólico de ácidos y toxinas en las mujeres es totalmente diferente al de los hombres.
Entre una menstruación y la siguiente, las mujeres almacenan ácidos y sustancias nocivas en los fluidos de su organismo, en la sangre, en la linfa, en el líquido celular y, al final, también en la mucosa uterina, para luego expulsarlos durante su menstruación. Los hombres no disponen de esta posibilidad de eliminar ácidos regularmente.
De modo general, el organismo procura mantener a los ácidos y toxinas alejados de los órganos importantes del cuerpo, y los transporta al final de nuestras extremidades inferiores y exteriores, es decir, a los pies y las manos.
Una vez allí, los ácidos y toxinas provocan una adicificación de los tejidos y una acidulación de la sangre circulante. Los glóbulos rojos se vuelven rígidos, y se produce una disminución del riego sanguíneo de las manos y los pies, en particular, lógicamente, de los dedos. Es esta rigidez de los glóbulos rojos la que origina el fenómeno de las manos y los pies fríos.
A largo plazo, los ácidos y toxinas transportados a las manos y los pies generan impurezas, que se depositan principalmente en las articulaciones de los dedos. Esto da lugar, con el tiempo, a la aparición de gota y artrosis, e, incluso, a un desgaste articular, que puede llegar hasta una artrosis deformante.
Para combatir las manos y pies fríos pueden ser útiles, además de un abundante movimiento, algunas aplicaciones básicas, y también una generosa reserva interna de oligoelementos. Éstos ayudan a los riñones a deshacerse de la mayor cantidad posible de ácidos y toxinas. Así, el cuerpo se descongestiona y deja de verse obligado a transportar sustancias nocivas a las manos y los pies.
Intenta reducir durante algunos meses el consumo de productos estimulantes, de dulces, de café, de carne y embutidos, de sal común y especias intensas, e invierte mejor de tres a siete cucharadas de WurzelKraft.
Cada mañana, hay que cepillarse con cuidado las manos y los pies en una lejía básica con MeineBase a temperatura templada. Cepilla también meticulosamente bajo las uñas de las manos y los pies. De esta forma, estarás contribuyendo decisivamente a limpiar tus manos y pies de ácidos, toxinas y demás sustancias nocivas. Durante el día, deben masajearse las manos cada vez que se enfrían las manos y los pies. Para ello, la dirección principal de la presión ha de ser desde la muñeca hacia delante, hasta las yemas de los dedos. Se debe masajear tanto la palma como el dorso de la mano.
Otro método importante para alejar las sustancias nocivas de manos y pies, son los baños básicos de manos y pies. Para ello, tómate tu tiempo frente al televisor; los baños de pies tal vez puedas hacerlos incluso bajo la mesa de trabajo.
Durante algunos meses, usa por las noches las MediasBásicas y MangasBásicas. Con éstas, absorberá ácidos y toxinas del organismo noche tras noche. Tan pronto como éste se haya liberado de estas sustancias nocivas, desaparecerá también el problema de las manos y pies fríos. Existen, claro está, utensilios más atractivos que las MediasBásicas y MangasBásicas; pero muy pocos métodos que a la larga sean tan eficaces contra el problema de manos y pies fríos.